lunes, 11 de enero de 2021

EL ENIGMA DEL MOMENTO

 


Un sendero cristalizado por los pasos suaves de la vida. La sinfonía de una lluvia despierta y las cuerdas del pretil que balanzan el fatalismo...


Las gotas de agua caían fuertemente pues solo la arquitectura del puente me protegía. Miraba como éstas jugaban a la resbaladera en mi cabello. Cuando los carros pasaban, en las ventanas se observaban rostros opacos y pensativos, pero los colores que se formaban eran bellos. La poca hierva asomaba única entre el asfalto agrietado a pesar del poco gozo de su extensión. Todo, todo tenía su particularidad. 

De repente el sonido del entorno cambió; pasos rápidos que producían estruendos, una barrera de viento remolinado hacía de escudo a un hombre serio y pensativo. Ya era poca la distancia para que llegue al puente, pues su figura se aproximaba más y más. Las nubes oscuras se agruparon sin dejar espacio al cielo azul. Los obstáculos: lluvia, piedras en el camino y charcos profundos se unieron para batallar contra el hombre misterioso, pero perdieron. Ya en el puente, con una aliento victorioso, alzó la mirada por unas milésimas de segundo y nuevamente la bajó, prosiguió con su destino. El y su paraguas rojo, caminantes de una poema nunca leido...

Autor: Martín Carranza.